miércoles, diciembre 31, 2025

Leiva, homenaje a Robe Iniesta

 

El Banderín

 Un bar-museo del fútbol: “Han venido con un martillo para clavar sus banderines en la pared”

Fundado en 1923 como almacén, hoy exhibe una colección de insignias de equipos de todo el mundo, que no para de crecer.

Quien lo mire de lejos puede adivinar su título de Bar Notable. Pero basta asomarse a través de la puerta que abre en la ochava de Guardia Vieja y Billinghurst, en el barrio de Almagro, para identificar al inconfundible El Banderín. Son decenas y decenas –¡cientos!– los que se exhiben en las paredes, junto con camisetas de jugadores notables y fotos de las grandes glorias del fútbol, dando forma a un improvisado museo que atrae a locales y extranjeros.

En sus más de 100 años de historia acumula miles de anécdotas, en las que se cruzan desde Carlos Gardel hasta Conan O’Brien. A la salida del vecino Mercado del Abasto, de joven, el zorzal criollo acudía junto a su madre a El Banderín a por un sándwich de salame y queso, que acompañaba con un café con leche. Ya en el siglo XXI, el célebre conductor norteamericano pasó todo un día en su salón, viendo fútbol y disfrutando de la mística del lugar.

Quien hoy dirige la vida del bodegón es Luis Sarni, habitué del lugar cuando trabajaba de taxista. Desde su llegada, cuenta, busca poner en valor su valor cultural y hacerlo crecer.

–¿Cuándo abre sus puertas El Banderín?

–En 1923, pero entonces se llamaba El Asturiano. El que lo abre es Don Justo Riesco, un inmigrante que había venido de Asturias. Al principio la mitad era bar y la otra mitad almacén. Incluso tenía una sucursal en el Abasto, a la que iba la madre de Carlos Gardel a pedir de fiado. Al tiempo cierra esa sucursal y Don Justo se queda con esta esquina, a la que venían los que trabajaban en el Mercado de Abasto a comer y a jugar a las cartas.

–¿Cómo surge la colección de banderines?

–Mario Riesco, hijo de Don Justo, era fanático del fútbol y de River. Él empieza a juntar banderines. La gente que venía le decía: “¿Te puedo traer el mío?“. Al principio que sí, que no, que sí, que no... y al final empezaron a traer banderines de sus clubes. No importaba la dimensión del club, sino que figurase. Con el tiempo incluso los turistas comenzaron a traer los suyos, y así es como hoy tenemos banderines de todo el mundo. Hay uno solo que se compró, que es el de River, porque somos fanáticos del club, y como estaba el de Boca con su campeonato le metimos el de River abajo, para que recuerden cuando les ganamos en España.

–¿Cuántos banderines conforman la colección?

–Tenemos casi 290 en el salón y más de 200 en el sótano, que los tengo que subir cuando haga una reforma. Lo que hay acá adentro no lo tiene absolutamente nadie en ningún lugar. Y no solo son banderines. Te puedo dar ejemplos.

–Contame.

–En el mundial de Estados Unidos, en el partido Argentina-Nigeria, que terminó 2 a 1, Caniggia le pide a Diego el pase. Diego lo hace aguantar, pero después le da el pase y hace el gol. Esa camiseta la tenemos acá. Tenemos banderines de la época de los juegos de Evita, que son de cuero. Tenemos un banderín de la selección de España con el águila [que se usó durante el gobierno de Franco], y cuando todos dicen “eso es algo de la dictadura”, respondemos que lo que tenemos es un banderín que refleja el pasado y la historia del club. Hay acá algunos que tienen 70 años: han venido mexicanos que han encontrado banderines de clubes que ya no existen.

–Anécdotas debés tener muchas...

–Te cuento una pequeña. Viene un italiano y me dice: “Esto no es verdad”. Me señalaba un banderín del Verona con una bruja con un grano. “Sí, existe y es original”, le digo. Me responde que él sabe del tema, que su tío es el jefe de prensa del Verona. “Bueno, llamalo y decile que se fije”. Le manda una foto del banderín y el tío responde que no lo conoce. Yo le digo: “¿No hay un museo en el club? Que se fije ahí”. A los 15 minutos lo llama el tío, llorando, porque nunca había visto el banderín con la bruja y el grano que efectivamente estaba en el museo, y no podía creer que estuviera acá, a miles de kilómetros, en un bar.

–Además de los fanáticos, ¿la gente de los clubes acerca sus banderines?

–Sí, el vicepresidente de Independiente trajo su banderín, la Gorda Matosas mandó el suyo, Alberto J. Armando nos dio un banderín cuando estaba haciendo la ciudad deportiva de Boca. Passarella trajo la camiseta cuando hizo el gol número 100 y Bava no se lo convalidó. Fue el mismo Daniel el que la trajo acá. Y así te podría ir nombrando un montón. Nota aquí.








Luis Eduardo Aute

 

Diego Frenkel


 

José Sacristán

 José Sacristán glosa el Museo del Prado a través de Ramón Gaya: “Es una especie de patria”

La institución celebra un nuevo récord de visitantes en 2025

El Museo del Prado ha publicado este lunes un vídeo en sus redes sociales en el que el actor José Sacristán, intérprete imprescindible de la escena y el cine españoles, pone voz a las reflexiones que Ramón Gaya sobre la pinacoteca madrileña, los maestros de la pintura y la esencia del arte volcó en su ensayo de 1953 Roca española. La grabación se ha realizado para celebrar la incorporación del manuscrito original del libro a los fondos de la institución, donado por su viuda, Isabel Verdejo.

La obra “condensa la profunda relación del pintor y escritor murciano con el Prado y su papel en la identidad cultural española”, asegura el Prado en un comunicado, donde informa que el texto pasará a formar parte de la Biblioteca del Museo. “La iniciativa de recordar la figura de Ramón Gaya y su visión única del Museo del Prado nace de la voluntad de esta institución de poner en valor la cultura y el peso del arte en nuestra identidad”, dice el escrito difundido.

Ramón Gaya, el escritor y pintor murciano fallecido en 2005, tuvo una relación estrecha con el Museo del Prado desde que lo visitó por primera vez con 17 años gracias a una beca del Ayuntamiento de Murcia. Esta institución fue su principal referente pictórico y emocional a lo largo de su carrera. El vínculo se estrechó aún más cuando, en las Misiones Pedagógicas de 1932, copió obras del museo para llevarlas al ámbito rural como parte de un “museo del pueblo”, símbolo de su compromiso social y educativo.

Tras ser exiliado durante la Guerra Civil, Gaya se refirió al Prado como “una especie de patria”, un lugar de pertenencia y consuelo, tanto físico como espiritual. Nota aquí.




Rozalén

 

Leiva


 

Rodolfo Serrano

 Médicos y recetas

Entro en el hospital más que en los bares.
Y, aplicado, aprendo otras palabras:
estenosis, gradiente, insuficiencia
cardiaca (y otras
insuficiencias que me callo),
varios sarcomas, metástasis, isquemias…
un vademécum médico que estudio
en las noches de insomnio y soledades.
No es ni siquiera mi vida un sobresalto.
Es la certeza simple de este cuerpo
que se empeña en fajarse con la vida,
sabiendo que el combate está perdido…
Pero sé que hasta el rabo todo es toro
y que, al fin, queda aún mucho partido.
Los amigos me animan y me dicen
que tengo buen aspecto. Y aseguran
que ya quisieran ellos esta pinta
que tengo de rentista jubilado.
Los médicos ayer me recetaron,
como mejor remedio y medicina,
un confesor que siempre me acompañe
y me absuelva de todos mis pecados,
si las cosas, pongamos, que se tuercen.
No es un mal plan. Ya ves, siempre conviene,
cubrir todos los frentes. Por si acaso.
Foto de Adriana Solá Cancio, nieta de Raul Cancio.



No Konforme & Kutxi Romero

 

Ismael Serrano

Félix Maraña

 CECIILIA GIMÉNEZ

Sólo ella sabe cómo,
pero quiso mejorar
con su pintura el altar,
ella sabrá por qué y como,
desfiguró el Ecce homo,
de Borja de forma extraña.
Se hizo famosa en España
y medio mundo se hizo
por el destrozo, un hechizo
que se vendió como hazaña.
Ahora se ha muerto Cecilia,
yendo directa a la gloria,
que en la tierra dio la euforia,
y le aplaudió su familia,
pero sufrió una vigilia
tras obrar el desperfecto.
Pero recibió el afecto
de su pueblo, aquí en la tierra.
Su memoria no se entierra,
ya en el último trayecto.
La torpeza viró al fin
en Aragón y en el mundo,
con cierto tono jocundo
de guasa y más juerga afín,
del uno al otro confín,
llamando arte a su torpeza.
Resultó al fin una pieza
parecida a Paquirrín
y lo que empezó motín
ahora dicen que es belleza.



Joaquín Sabina

 


Maggie Cullen


 

Ramón Serrano

 SONETO DE AMOR PARA FLAUTA

Vivo en el suburbio de la vida
a orillas de la mar y sus batallas
llevo prendida la etiqueta de las sombras
aquí muero cada noche y resucito por las mañanas
envuelto en el frío de la muerte
me sostiene el fulgor de las estrellas
que cuento como si de corderos se tratara
por eso vivo en el desván de la esperanza
por eso muero cubierto de ceniza y de espanto
en los sueños ella emerge de las aguas
su Voz me acuna con una Pirekua de amor y llanto
gracias a su canto resucito con el alba
en la espuma de la orilla pongo mi esperanza
veo sus huellas venir a mí
veo la esplendorosa luz de su mirada



El Roto

 


martes, diciembre 30, 2025

Silvio Rodríguez

 


Joaquín Lera

 MIENTRAS LOS POETAS DUERMEN.

Otro año llega a su fin.
Mi guitarra sigue enamorada.
Mi voz, algo cansada, también.
Ella y yo conseguimos cumplir algunos sueños.
Bien lo saben mis ojos y los suyos.
Mis manos doloridas siguen trasteando.
Afinando y cambiando cuerdas viejas… por otras bronceadas.
El nylon sigue haciendo ovillos y anillos en pesebres de papel.
Igual que el níquel y el acero,
el cobre o el latón.
Mis dedos parecen caballitos trotando,
por orillas saladas que endulzan el aire.
Han cruzado mares y ríos.
Lagunas y desiertos.
Montañas acariciando el cielo.
Pueblos de arcilla y de barro,
con tejados de nube y paredes de adobe.
Barandillas de nieve y carámbanos… mordiéndose las uñas.
Campanarios donde anida el asombro.
Ciudades desveladas.
Rascacielos enmascarados.
Vías de tren solitarias… donde pasan cosas.
Autopistas de acordes con hambre.
Pentagramas de seda y de sangre.
Mi guitarra y yo seguimos tocando madera.
Sus aros, de Sol y de Luna,
conocen los bosques.
Cipreses, caobas y alisos.
Tilos y arces.
Cedros rojos del pacífico y palo santos.
Mi guitarra y yo hacemos el amor a diario.
Mi guitarra y yo nos abrazamos.
Nos sentamos en sillas de mimbre y en cueros.
En camas ardientes y alfombras desnudas.
Reímos con la hierba que abriga.
Lloramos con la escarcha que anula.
Gemimos de dolor entre ruinas,
y de placer al lado de las musas.
Dormimos en el suelo o de pie.
Nos deslumbran focos abstemios y faroles borrachos.
No nos gusta que nos roben,
ni las mentiras, ni las guerras,
ni los violadores, ni los asesinos, ni las medias tintas, ni las balaceras.
Nos gusta la paz, la armonía, los tesoros del alma.
Nuestros tiros son quejidos.
No matan a nadie. Alimentan al espíritu.
Alumbran. Armonizan. Calman.
Cobijan y besan.
Amamantan.
Todo esto lo escribo mientras duermen los poetas.
Mientras duermen a mi lado los poetas.
Esos que iluminan con sus versos
los caminos de mi vida.
Mi guitarra y yo… lo sabemos.



Alicia Alemán & Luis Eduardo Aute

 

Pulpería Quilapán

 Cafetines de Buenos Aires: una vieja pulpería de San Telmo reabre con un proyecto social de La Colifata, arte y comida artesanal

El edificio que atravesó siglos de transformaciones inicia una nueva etapa de la mano de la radio creada en el Hospital Borda, un proyecto pionero de inclusión que ahora amplía su alcance con encuentros culturales y producción gastronómica propia.

Buenos Aires, los barrios del sur, en particular San Telmo, ha puesto en marcha una nueva etapa en el casco —de alto valor histórico patrimonial— reconocido entre 2012 y 2023 como la Pulpería Quilapán. En Pulpería Quilapán, historias de pulperos en Buenos Aires, publicado por Senda Florida (2023), Rocío Areal, la autora, describe la cronología de las transformaciones que recibió la construcción original desde el siglo XVIII.

Nació como casona colonial con frente a Defensa 1344. Mapas catastrales de época dan cuenta que el antiguo solar tenía 45 metros de frente y 70 de fondo. Entre 1800-1871 fue la casa de los notables por las familias de clase alta afincadas en la zona antes de la propagación de la Fiebre Amarilla. Por esos años, ya contaba con nuevos módulos que se le fueron incorporando al edificio original. Por el siguiente siglo, 1871-1979, funcionó como conventillo. Ya sabemos cómo mutó el barrio a partir de esa epidemia. Luego fue sede de la Fundación San Telmo entre 1979 y 1992. Los propietarios de entonces, Jorge Santiago Helft y su esposa, Marion Eppinger, transformaron el lugar en un espacio de arte restaurado por el arquitecto Osvaldo Giesso. Durante los siguientes veinte años tuvo diferentes usos y alquileres. Hasta que en 2012 la compró una pareja francesa, Gregorio y Tatiana Fabre, para abrir una pulpería, antecedente rural de los cafetines porteños.

Rocío fue la voz de la Pulpería Quilapán todos esos años. Hoy realiza visitas guiadas y en su libro cuenta cómo Gregorio y Tatiana quisieron emplear sus antecedentes rurales en Francia y comenzaron a buscar productores locales para proveer al negocio. Andando caminos, tanto se enamoraron de nuestras pulperías de provincia que resolvieron abrir una propia.

Para la joven pareja de europeos entrar a la vieja casona de Defensa 1344 implicó ir desenterrando capas históricas de la Reina del Plata. Para la tarea recibieron el apoyo profesional de arquitectos y arqueólogos como Carlos Moreno y José María Peña. El texto del libro recoge la visión de Gregorio: “Abrir una pulpería como las de antaño, en pleno siglo XXI y en la ciudad. Un estaño en el que acodar, una mesa a plato lleno de sabor casero y tradicional, un almacén, un museo, un club social. Un centro cultural pa’ que en la peña, a rienda suelta, por la payada y buena música se deje llevar…”

¿Siguen al frente Gregorio y Tatiana en esta reversión de la pulpería? No en persona. La pareja volvió a Europa. Pero antes, sin perder el control del lugar, pusieron en marcha una nueva etapa evolutiva del proyecto. Por lo pronto, con una nueva denominación. Ahora se llama Pulpería La Colifata. ¿Cómo? ¿La Colifata? ¿Los mismos de la radio? Exacto. La historia es así.

Para aquellos que desconozcan de qué se trata el proyecto radial colifato, va un breve resumen. La información me la transmitió por vía telefónica Alfredo Olivera —creador de la radio— quien, por razones familiares, se encuentra residiendo en París.

Radio La Colifata nació en los años 90 en el Hospital Borda como un espacio de expresión para personas internadas, creando un puente con la sociedad y transformándose en una herramienta terapéutica, inclusiva y comunicacional. Fue la primera con esas características en el mundo. Con el tiempo, el proyecto creció a nivel internacional. Hoy su formato se reproduce en Chile, Uruguay, Costa Rica y México. También en Suecia, Rusia, Italia, España, Portugal y, como es lógico, Francia. El programa sale al aire todos los sábados desde el patio del Hospital Borda. Se transmite desde una consola incrustada en una camilla y participan unas 35 personas. Cualquiera puede tomar la palabra y dejar su parecer sobre los temas planteados. Nota aquí.








Litus


 

El Barrio

 

‘Rondallas’

 ‘Rondallas’: la película española que aspira a emocionar a todo el público con la solidaridad y la tradición de las bandas gallegas

El director Daniel Sánchez Arévalo, el productor Ramón Campos y la distribuidora Mercedes Gamero explican su apuesta por un cine popular adulto con ambición artística y taquillera.

Que una película sobre una rondalla gallega (agrupación musical con numerosos integrantes, que tocan instrumentos de cuerda, percusión y gaitas) haya nacido en un restaurante madrileño llamado El Gaitero suena a truco de guionista malo. Pero así fue. Hace unos años el director Elías León Siminiani decidió presentar al productor Ramón Campos, su compañero de series true crime, a dos amigos suyos: los cineastas David Serrano y Daniel Sánchez Arévalo. “Quedamos en ese restaurante detrás de la madrileña Plaza de España”, apunta Campos, “porque era, ya está cerrado, el favorito de la gente que trabaja en musicales en la Gran Vía, como David y Dani en algún momento”. La cita se convirtió en quedada mensual. “Nos hicimos una piña, la verdad. Y en una de esas”, recuerda Sánchez Arévalo, “Ramón, que es gallego, sacó el móvil, me enseñó el vídeo viral en el que la rondalla Santa Eulalia de Mos, con sus trajes tradicionales, sus gaitas y toda la percusión, interpretaba Thunderstruck, de AC/DC. Se me puso la piel de gallina y él me soltó: ‘Aquí hay una película, Dani”. Dicho y, años después, hecho.

Rondallas se estrena este 1 de enero en unas 250 pantallas, según apunta Mercedes Gamero, corresponsable de la distribuidora Beta Fiction Spain, que lanza el filme en las salas. Y no es una película cualquiera: es ambiciosa en presupuesto (cinco millones de euros, cuando la media del cine español fue de 2,8 millones en 2024), en su apuesta artística (Sánchez Arévalo ha estado montando el filme seis meses, afinando cada secuencia “porque Ramón me lo permitió”) y en sus ganas de romper la taquilla. Campos, líder de la poderosa productora Bambú, confiesa como referentes “el cine francés popular de calidad como El triunfo o Por todo lo alto“. Gamero recuerda los filmes de la productora británica Working Title, empresa detrás de Cuatro bodas y un funeral, Dead Man Walking, Billy Elliot o la saga Bridget Jones. Para Sánchez Arévalo, la guía ha sido la inglesa Tocando el viento. En la mente de todos, Full Monty. “¿Por qué no podemos hacer feel good movies en España de calidad?”, cuestiona el productor. “Fíjate, mis socios franceses, Studio Canal y Beta Fiction, lo entendieron al momento: era algo muy local exportable rápidamente a una emoción universal”. Nota aquí.


Fito y Fitipaldis

 

Ismael Serrano


 

Félix Maraña

 Brigitte, Le Pen y otros animales

Brigitte Bardot adoraba
a todos los animales,
no me preguntéis a cuáles,
los protegía y cuidaba
si alguno se lo encontraba
en la calle despistado,
pasaba a ser adoptado
en un lujoso hospital.
Y era feliz animal
teniendo a Brigitte al lado.
Luego me supe enterado,
porque Brigitte lo contó,
que desde que ella nació,
su tiempo está consagrado,
y de por vida asociado
a ser fascista consciente
en medio de tanta gente
que aborrece a los Le Pen.
Ella es fascista de gen:
violenta, rubia, inconsciente.
¿Dónde quedó su belleza?
¿Dónde la luz del pasado?
¿Dónde queda su legado,
si es dueña de esa fiereza,
mezcla de odio y torpeza
con que desprecia al migrante?
Si es de Le Pen militante
su conducta es inhumana.
Podrá decirse vegana,
su pensamiento, insultante.
No fue nunca una heorína,
por más que cierta grandeur
crea que es Madame Pasteur,
pues era bella, no fina
y su idea desafina
en un mundo liberal.
Ella era un mito fatal,
dispuestas siempre a epatar,
a exhibirse y denostar.
Era una tipa inmoral.



Sole Giménez

 

Begoña Olavide & Candela Pan

 

Cecilia Giménez

 Muere Cecilia Giménez, la mujer que hizo famoso el Ecce Homo de Borja

Ha fallecido en la residencia donde vivía, según ha confirmado el alcalde de la localidad, Eduardo Arilla

Cecilia Giménez, quien dio a conocer al mundo al Ecce Homo de Borja, ha fallecido este lunes a los 94 años de edad en la residencia de esa localidad donde vivía con su hijo, que tiene discapacidad intelectual, según ha confirmado el alcalde de la localidad, Eduardo Arilla. Cecilia, aficionada a la pintura, quiso restaurar en 2012 la obra de la iglesia de su pueblo sin imaginar que su resultado la haría mundialmente famosa y acabaría atrayendo a miles de visitantes hasta el santuario de la Misericordia de este pueblo zaragozano.

Fue el diario Heraldo de Aragón quien catapultó esta historia publicando cómo había quedado esta pintura tras pasar por las manos de Giménez, aunque nadie presagiaba lo que vendría después. Lo que comenzó siendo la “restauración” espontánea de una obra de arte en mal estado que decoraba uno de los muros del Santuario, una pequeña iglesia ubicada en una hospedería del siglo XVI, terminó convirtiéndose en un auténtico destrozo. La pintura había sido creada a principios del siglo XX por el pintor Elías García Martínez, que solía acudir con su familia a este santuario, y se encontraba en mal estado de conservación.

Giménez, octogenaria por aquel entonces, asumió sin pedir permiso la tarea de reparar la obra, que no tenía gran relevancia artística ni formaba parte de ningún conjunto pictórico ni retablo, pero tenía cierto valor sentimental para el pueblo de Borja. La mujer lo hizo con la buena intención de conservar la pieza pintada sobre el muro, pero en cierto punto se dio cuenta de que había ido mucho más lejos de lo que se imaginaba y fue cuando avisó al responsable del patrimonio cultural del municipio para confesar los daños que había causado.

Medios de comunicación de todo el mundo, como Le Monde, Telegraph y la BBC, se hicieron eco del suceso. Lo cierto es que la nueva obra realizada por Giménez se convirtió en un símbolo de la ciudad zaragozana, que ha atraído a miles de turistas a esta localidad de poco más de 5.000 habitantes, prácticamente desde que se conoció aquella noticia.

“El cambio sufrido (no buscado) por el santuario es innegable: hubo un antes y un después del repinte del Ecce Homo”, afirma una web de turismo de Borja. Fue tanta la fama de la obra de Giménez que en la iglesia se abrió un Centro de Interpretación para explicar el contexto en el que se creó la pintura y, de paso, explicar un poco de la historia de Borja.

Desde disfraces hasta documentales y una ópera en Nueva York surgieron inspirados por este fiasco, que acabó saliendo muy rentable al municipio, pero que también sumió en una depresión a la involuntaria artista abrumada por la reacción mundial de su obra. Nota aquí.



El Roto


lunes, diciembre 29, 2025

Rodolfo Serrano

 Vuelve el pasado

Ha pasado ya todo: amores y pasiones,
los viajes a la noche y ese camino largo.
Las palabras más tiernas de todos los amantes
y la luz de los días de una infancia feliz.
Todo ha pasado ya. Y la tarde es un ascua
que me trae la tibieza de todo lo que fui,
esa dulce esperanza de encontrarme en la casa
con la voz que aún me llama y pronuncia mi nombre.
Y, sin embargo, queda, muy lejano y muy suave,
el recuerdo dorado de las calles vacías,
el rumor de taberna en las tardes sin nadie
o, tal vez, tu sonrisa al besarme en la sombra.
Los viajes a países que no están en los mapas
los puertos y mareas de Maqrol el Gaviero,
perdidas estaciones y mujeres fatales
y el sueño de una noche de verano y estrellas.
Siempre quedará algo que nos traiga el pasado:
el silencio de padre, la luz pura de agosto,
el crepitar del fuego, el vino con amigos,
la ternura de aquella muchacha en el crepúsculo.
Siempre el recuerdo. Ahora que la carne te duele,
que la sangre palpita muy despacio en las venas,
y sabes que el pasado es un tren sin paradas,
comprendes que la vida durmió siempre contigo.
(Aunque tú nunca fueras el amante más fiel).
Foto de Raul Cancio.



Antonio Sanz

 

Leiva


 

Rafa Mora

 Yo la veo.

Ahí, en ese horizonte.
Amplio. Inabarcable
Es hermosa.
Un mar repleto de luz.
De esperanza.
De tiempo.
Ahí está.
Inevitable.
En el punto cero de la existencia.
Yo la espero.
Mis ojos la esperan.
Mi sueño la espera.
Azul.
Siempre azul.
La chica azul.



Tontxu

 

Sergio Martínez


 

John Lennon

 La vida loca de John Lennon

El “fin de semana perdido” confirmó lo que ya se sabía: que el ‘beatle’ no aguantaba bien el alcohol o cualquier otro tipo de excesos.

Viendo una entrevista reciente con el guitarrista californiano Larry Carlton, descubro que fue contratado para grabar, durante una semana, con John Lennon, bajo la dirección de Phil Spector. Su primer asombro fue encontrarse en un estudio a rebosar con dos docenas de instrumentistas de primera división, incluyendo a Steve Cropper, Dr. John y Leon Russell. Artista y productor llegaron con tres horas de retraso, lo que suponía —con las tarifas de entonces— un verdadero despilfarro.

No fue lo peor. Achispado, el británico se empeñó en enseñarle cómo se debía tocar Bony Moronie (más conocida entre nosotros como Popotitos); el músico se mordió la lengua para no replicar que conocía la canción desde que era adolescente. El encuentro fue tan decepcionante que, unas horas después, Carlton llamaba a la oficina de Spector para cancelar el citado contrato.

Conviene conocer su profesionalidad para entender la enormidad del rechazo: tras miles de sesiones, renunciar a tocar con Lennon. Larry se inclinaba personalmente hacia el jazz eléctrico, pero nadie podía desaprovechar la oportunidad de trabajar con un beatle. Su desgracia fue coincidir con lo que los biógrafos de Lennon conocen como “el fin de semana perdido”.

En realidad, casi año y medio de desmadre, de octubre de 1973 a enero de 1975. Tras una flagrante infidelidad, Yoko le expulsó del apartamento común en el edificio Dakota. John estaba en una coyuntura muy tensa, con la Administración Nixon empeñada en expulsarle de Estados Unidos y agobiado por diversos compromisos.

Sin un manager que cuidara de sus intereses, Lennon tendía a meterse en jardines. El mafioso Morris Levy, editor del repertorio de Chuck Berry, denunció que su Come Together era un plagio de You Can’t Catch Me. Para evitar un juicio, John se comprometió a grabar tres canciones cuyos derechos editoriales eran controlados por Levy. Dado que no estaba por la labor de componer, había concebido elaborar Rock’n’Roll, una colección de temas clásicos, siguiendo la pista del Pin Ups, de su amigo David Bowie.

Pero suya y solo suya fue la idea recurrir a Phil Spector, residente en Los Ángeles. Hacía allí fue Lennon, en compañía de su novia del momento, May Pang. Debió aguantar las extravagancias del productor, que llegó a disparar su pistola al techo del estudio (la reacción de Lennon: “Puedes matarme, Phil, pero no me jodas el oído”). Fueron meses de borracheras, de escándalos en locales nocturnos, de episodios de destrucción que se olvidaban pasada la resaca. Todo aparentemente con la tolerancia de Yoko, a la que John llamaba a todas horas. Nota aquí.



Javi Martín & Paris Joel

 

Quique González